
Cuando los testigos vieron caer el Aston Martin DBS, valorado en más de 275.000 euros, al lago Garda
pensaron que se trataba de una de las escenas del rodaje de la última
película del agente secreto James Bond que se está llevando en las
inmediaciones del lago italiano. Pero no fue así, sino que ese DBS estaba siendo traladado desde el Reino Unido por un técnico de la productora, quien perdió el control y acabó en el fondo del lago, retrasando los planes de rodaje de todo el equipo.
El conductor, Fraser Dunn, un británico de 29 años, perdió el control del Aston Martin
en una de las muchas curvas de la carretera que circunda el lago y tras
saltar el quitamiedos acabó cayendo al lago. Milagrosamente no sufrió heridas de consideración,
aunque a buen seguro hoy estará buscando empleo. A continuación tienes
una foto que muestra el lamentable estado en el que quedó el DBS.

Como puedes ver, el techo del coche se ha aplastado por completo,
lo que indica que el impacto contra el agua debió ser brutal. Mucha
suerte ha tenido su conductor, quien pudo escapar nadando instantes
después de caer al agua. El accidente se produjo a las 7 de la mañana,
y según una testigo presencial: “El coche circulaba muy rápido en
una carretera muy estrecha y con muchas curvas. Es un tramo muy
peligroso, así que no es sorprendente que algo pasara”. Un hecho casi anecdótico para la producción de una película con presupuesto multimillonario como Quantum of Solace.
Fuente: Diarimotor