
En cuanto la transacción fue anunciada las voces de alarma no tardaron en oirse,desde Volvo un comité compuesto por directivos mandaba una carta a Fordadvirtiendo de los problemas que causaría esta venta a Volvo,centrándose en la falta de experiencia de Geely y sus cambios en lagestión del premium sueco. Personalmente, me inspira poca confianzacomo tutor para Volvo. Para darnos tranquilidad, Li Shufu – presidentey fundador de Geely – ha emitido un largo comunicado oficial.

Someramente, se comenta que Volvo tendrá una autonomía casi totalen cuanto a producción, investigación y desarrollo o marketing. Elpropio Shufu ha dicho que lo único que cambia es la titularidad de laempresa. Sí que ha comentado que se transferirá tecnología a China yprobablemente se establezcan fábricas en el país más poblado del mundo.Hay que puntualizar que esos coches serían destinados únicamente almercado local, los Volvo a la venta en Europa serían producidos en elViejo Continente.
Uno de los puntos que quizá puedanmolestar a los puristas es que Geely ayudará a Volvo a reducir costes.Esto implica optimizar las líneas de producción y subcontratar laproducción de piezas, a China. Cierto es que ya muchos componentesautomovilísticos se producen allí, y que Volvo impondrá controles rigurosos de calidad,pero no vendría mal una campaña de marketing al respecto. Aunque semantenga la calidad se podría dañar la reputación de Volvo en Europa yEstados Unidos, mercados principales.
Finalmente, subrayó laimportancia que Volvo tendrá en mejorar a Geely y moverla haciaterrenos premium, además de facilitar el desarrollo de eléctricos, enlo que Volvo ya ha tanteado el terreno bastante.
Via | Diariomotor.com